Tal día como hoy, pero de 1933, las mujeres españolas acudían a las urnas para por primera vez en la historia votar. La concesión de este derecho a las mujeres estuvo cargado de polémica desde tiempo atrás.
Años antes, la diputada Clara Campoamor defendió este derecho de la mujer en un discurso en las Cortes, frente a ella, Victoria Kent, abogaba por el aplazamiento del sufragio femenino hasta que las españolas, muchas de ellas ancladas en la sumisión al marido y la obediencia al confesor, sintieran suya la República y estuvieran preparadas. Finalmente, la tesis de Campoamor triunfaron por 161 votos a favor y 121 en contra. El sufragio femenino quedó aprobado el 1 de octubre de 1931 como artículo de la Constitución de la República.

"La galantería logró un triunfo indiscutible". Así informaba el diario El Sol el 2 de octubre de 1931 sobre la aprobación del voto femenino en España. No sería hasta dos años después de su aprobación en las Cortes, en las elecciones de 1933, cuando las españolas pudieron ejercer este recién adquirido derecho y acudir finalmente a las urnas. La alegría igualitaria duró poco. Tras las elecciones de 1936 y el estallido de la Guerra Civil, llegó la dictadura que extinguió cualquier gesto democrático.
"¡Viva la República de las mujeres!", gritó un diputado despechado cuando las Cortes Constituyentes aprobaron el sufragio femenino. "¡Viva la República, que también es de las mujeres!", le replicó una señora. El artículo consagraba la igualdad entre hombres y mujeres permitía a las mujeres mayores de 23 años participar en las votaciones, no sólo como candidatas sino también como electoras. El texto terminaba así: "Se reconoce, en principio, la igualdad de derechos de los dos sexos".

Las elecciones de 1933 produjeron un vuelco total, los partidos de "derechas" se hacían con el triunfo, y paradojicamente, las diputadas Campoamor y Kent perdieron sus escaños a consecuencia de los resultados.







Hoja del nudo caído en árbol caído en infancia




El albañil Ademir Jorge Gonçalves iba a ser enterrado en la localidad de Platina, en el estado de Paraná (sur) el pasado lunes, día de los difuntos, después de que se le considerase muerto en un accidente ocurrido la noche anterior y de que sus familiares reconociesen como suyo un cadáver.
El gerente de la funeraria, Natanael Honorato, afirmó que algunos de los familiares tuvieron dudas a la hora del reconocimiento, pero una de las tías y cuatro amigos confirmaron equivocadamente la identidad del muerto.









