¡¡Buenos Días a Todos!!
Me apetece enseñaros una leyenda que escuché hace tiempo, y me fascinó, se desarrolla en Toledo en el S.XVI. En esta ciudad solo he estado una vez, pero me encantó y volver a ella es una de las muchísimas cosas que tengo pendiente.
La infanta Catalina de Austria, duquesa de Saboya recibió en Toledo una majestuosa fiesta que se hizo memorable por el indudable porte de los asistentes a tan sonado festín…
A media noche, cuando aún resonaban las campanadas en el reloj del monasterio de Santo Domingo el Real, cercano a donde se realizaba el acto, uno de los nobles caballeros invitados al ágape, a la sazón consejero general de Finanzas y auditor de su Majestad don Sancho de Córdoba, presenció como una bella dama pasaba sigilosamente entre los grupos allí congregados.
Atraído por la belleza de la dama, y la fascinación que inspiraba, a ella se aproximó e invitó para acompañarle en el baile que en ese momento comenzaba. No recibía respuesta a sus palabras de elogio de tan bella mujer, a la que ahora guiaba. La sensación que emanaba era de una lividez extrema de su rostro que, incluso facilitaba la sensación de no pisar la maravillosa alfombra que adornaba el área destinado a la danza en tan bello palacio toledano.
Tras finalizar el baile, salieron al patio exterior, maravillosamente adornado con innumerables plantas, al estilo de cómo se hace en Toledo durante el Corpus, que no quedaba muy lejano, y de las que emanaban un frescor acompañado por el murmullo de una fuente central magníficamente realizada. Hacía cierto frescor nocturno y la dama no tapaba su generoso escote con alguna prenda de abrigo, por lo que él, puso su roja capa con noble broche de oro sobre los hombros de la dama, que caminaba sin decir palabra. Tan sólo, tras acoger la capa en sus blancos hombros profirió una queja, un lamento: “Qué frío”.
Llevó el caballero a
- Caballero, no de un paso más en mi compañía, pues de seguir a mi lado me haría una grave ofensa. Envíe al día siguiente a un criado a por su capa a la calle Aljibes, en la casa de
El caballero accedió cortésmente con la esperanza de ser él mismo el que recogiera la capa.
La dama se perdió entre las sombras de la noche toledana, mientras él la veía alejarse lentamente, observando fascinado el suave caminar de ésta.
Durante la noche, no dejó el caballero de pensar en la intrigante y fría belleza de la dama. Pero lo que más le intrigaba era su mirada: sus ojos no tenían brillo.
Al día siguiente, dirigiese él personalmente en busca de la capa. El palacio estaba en una estrecha calleja en cuyo fondo se observaba una cruz. Llamó al enorme portón de madera y al poco se escucharon unos pasos y el descorrer de un pesado cerrojo tras el que se abrió un pequeño cuarterón de la puerta tras el que un anciano le preguntó qué era lo que deseaba. Preguntó por la dama, a lo que el anciano respondió que allí nadie vivía que respondiese a esa descripción, aunque permitió el paso del caballero, que fue recibido posteriormente por una noble señora enlutada, a la que refirió toda la historia acontecida la pasada noche.
La dama le respondió que probablemente habría sido objeto de una pesada broma, puesto la dama a la que él hacía referencia, por la notable descripción realizada, era su hija y ya iba para dos meses que era muerta y enterrada.
El caballero sintió pesar por lo que creía una terrible equivocación, y cuál no fue su sorpresa que, buscando el salir de la casa, levantó los ojos y contempló un cuadro de gran tamaño que representaba a una dama exactamente igual a la de la noche anterior: el mismo rostro, el mismo vestido, el mismo anillo en su mano izquierda…
- Señora ¿quién es esta hermosa dama?
- La misma hija que por desgracia os dije que perdí.
- Pero… ¡si es la misma a la que yo anoche acompañé!
- Caballero, de nuevo ofendéis mi casa… Soñáis, acaso, o sois presa de alucinación, pues ya os dije que hace tiempo que falleció.
Como hechizado salió de esta casa y regresó a su palacio. Pasó dos días con terrible pesar, seguro de lo que había vivido aquella noche.
A la mañana siguiente, un hombre se presentó con la roja capa, que puso sobre los hombros de la dama aquella noche… Había reconocido al dueño de la capa por las armas del broche que portaba…
- ¿Dónde la hallaste? Preguntó con ansiedad el caballero.
- En el Campo Santo, junto a la tumba de la condesita de Orsino.
Esperando que os guste... ¡¡Felíz día a Todos!!








23 comentarios
uyyyy, una historia... no sé como definirla... mmm... pero que me da miedo! Yo tengo mucho respeto a esto de los muertos, de las almas y tal... Si algo así pasara de verdad... uf! Pero me ha gustado leerla.
Besitos!
¡¡No te preocupes Arori!! Es solo una leyenda o... No... No sé jejeje....
¡¡Me alegra que te haya gustado!!
¡¡Besitos!!
¡¡¡Me da un poco de repelus todo eso de muertos!!
BESOS
diasazules...
A mí como que también, pero me gustó la leyenda y por eso la puse por aquí...
¡Besitos!
Ya conocía esta leyenda, y me encanta, así que me alegro de que la hayas traido en este post. He ido varias veces a Toledo y siempre me ha parecido fascinante. La pena es que en verano hace un calor terrible allí, si no, me iría a ver Toledo este fin de semana. Demasiado sol para una mujer tan blanca como yo.
Besos.
Selene...
¡Me alegra que te haya gustado que la pusiera...! Yo solo he estado una vez, en una excursión con el instituto, y tampoco es que viéramos mucho, por eso me encantaría volver algún día...
¡¡Besitos!!
No conocía la leyenda pero como que me da un poco de "yuyu", je.
Besotes azulotes
Parece que a la mayoría de la gente le da "miedo" jejeje
Ya pondré alguna de Córdoba un poquito más normal jejeje
¡¡Besitos desde el norte!!
Hola, soy hermana de BELLAENTRELASBELLAS, vine a gradecer sus palabras a aliento en momentos tan dificiles para nosotros, ella seguirá con nosotros solo si nosotros queremos q asi sea.
Cariños y apapachos.
No tienes que agradecerme nada... Entré hace poco por aquí y tu hermana fue unas de las personas que me dejo un comentario, además me gusto mucho...
Seguro que allí donde esté, estará siempre junto a vosotros...
¡¡Mucho Ánimo!!
¡Un Beso!
Hola Usia
Me gustó tu escrito, pero da un poquitín de susto, leyenda o no, quien sabe lo que hay después de irse de este mundo, nadie a regresado a decir que tenemos al otro lado, o al final del túnel.
Gracias por compartirla.....
Besitos angelicales...........
¡¡Hola Alicia!!
Supongo que lo que hay después o no hay... Dependerá del pensamiento de cada uno... A mí me gusta pensar que el alma, siempre permanece en el lugar donde naciste...
¡¡Besitos!!
Pasa por aquí cuando puedas y quieras:
http://www.lacoctelera.com/clitoris/post/2008/06/19/meme-mis-obje...
Tienes algo para ti;).
Besos:).
Voy Clito.... jejeje
Hola Usía:D
Pedazo de historia... no la conocía.
Besotes
Dicen que da mucho miedo... Pero no sé...
¡Besitos!
Ayyyyy......mira que me la habias contado ya, y aun así me ha dado miedo...todavía tengo los pelos de punta!!!!
Por cierto, que tal el examen????
BESITOS!!!!
Mal, el examen mal, Muy Mal... Y después hice el psicotécnico para renovar el carné de conducir y me ha dicho el médico que estoy como un toro, pero que deje de fumar... Ya
¡¡Besitos!!
Venga, que seguro que no ha ido tan mal!!!
Y lo del medico....cuantas veces te lo he dicho yo, y no soy medico!!!
BESITOS!!!!
Hermosa leyenda, gracias por compartir este relato.
Besos!!
Giverny...
¡Me alegra que te haya gustado...!
¡Besitos!
¡¡Me encantan las leyendas!! Y aunque según iba leyendo me imaginaba el final, de todas formas me ha entrado un escalofrío con la última frase de la historia. Está muy bien.
¡¡Besos!! Sigue contándonos cosas de estas =)
Sí Alejandrita... Tú anímamé... Verás cuantas cosas de estás acabo poniendo jejeje
¡Besitos!
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