"Dos Torres: 18 de Julio de 1936"
Entré a la oficina después de comer, a las una y media, relevando a mi compañero, que fue a casa a reponer fuerzas. Tanto en
- A la izquierda del edificio; El antiguo casino, ahora convertido en un hotel rural.
A las dos, llegó un coche a
Yo permanecí nervioso en la oficina hasta que llegó mi compañero, el cual no sabía nada de eso. El pueblo estaba tranquilo.
Cuando cerramos nos fuimos directamente a
Al día siguiente, fui a trabajar como de costumbre, nadie comentaba nada. En el Casino tampoco había actividad; todo el mundo estaba pendiente de las noticias y las calles del pueblo “usía” estaban desiertas como por encanto.
Al otro día recibí una carta de
Pocas horas después, se presentó
Llamaban a los Concejales, uno a uno, y les invitaban a firmar su destitución. El Alcalde, Galo Fernández, fue el primero en firmar el acta sin oponer ningún tipo de resistencia. Hubo otros, como Antonio Bejarano, que se negaron a firmar rotundamente.
A continuación, una vez conseguido su propósito,
Al día siguiente mientras sesteaba, mi hermano Jesús me despertó diciéndome que se llevaban los presos a Pozoblanco, y que había que ir a
Pasaban los días y el pueblo estaba pendiente de la radio, aunque había poco aparatos, sobretodo en el “lado rojo”.Todo fue transcurriendo en el pueblo sin más incidencia. Hasta que llegó un día en el que liberaron a los detenidos y
Ambos bandos estaban a la expectativa y finalmente se produjeron enfrentamientos, aunque por fortuna no se produjeron muertos. Cierto día
- Torre de la Iglesia de la Asunción.
La situación se volvió insoportable, el día 5 de Agosto atacaron la villa, hubo varios muertos. Tuvimos que retroceder pues los fascistas estaban bien parapetados, armados hasta los dientes.
Finalmente el día 25 de Agosto de 1936 el pueblo de Dos Torres (último reducto del Valle de Los Pedroches) caía en manos republicanas. Se dio orden de dejar una vía libre para que salieran todos aquellos que no querían rendirse. Desde varios días antes el teléfono con Pozoblanco estaba cortado, así que los “fascistas” se encontraban aislados. Las tropas republicanas prometieron respetar la vida de todo aquel que se rindiera. Cumplida la hora, los camiones hicieron su aparición por la carretera, los militares se parapetaron en los alrededores del Quiosco esperando el momento de hacer su entrada en el pueblo. Don Manuel Manosalvas se dirigió hacía allí obteniendo un tregua de una hora para rendirse, pasada la hora comenzaron los disparos y vimos asombrados que la mayoría de los fascistas no habían querido rendirse y salieron del pueblo en grupos, disparando por todas partes, dirección Cañete. Entonces Nosotros nos preparamos para entrar. Yo me dirigí hacia San Roque para pasar por la casa de mi padre.
El Ayuntamiento estaba lleno de prisioneros, todos aquellos, que sí había querido rendirse, después fueron trasladados a Pozoblanco donde fueron “salvados” en los días posteriores.
La centena de hombres que escaparon vía Cañete fueron detenidos esa misma noche, en su entrada a
Durante quince días reinó en Dos Torres la verdadera anarquía, desvalijaban las casas “de ricos”, los comercios y lo peor es que empezaron a producirse los terroríficos “paseos”. Se nombró un jefe militar para mejorar la situación y así sucedió pero no completamente.
Poco a poco se fue normalizando la vida en el pueblo, muchos jóvenes se alistaron al frente. Muchos jóvenes se alistaron para ir a distintos puntos del frente. Se formó cerca el batallón de Pozoblanco y la sección de Dos Torres la mandaba Antonio Bejarano.
El Comité de Agricultura distribuyó aperos, yuntas y tierras por lo que muchos agricultores se pusieron a trabajar. Se formaron cooperativas y durante cierto tiempo, hubo una vida nueva para uno y triste para los otros. Al principio del movimiento se unieron las Juventudes socialistas y comunistas. Aprovechamos entonces varios “viejos” para pasar el partido del que no tardaron en nombrarme secretario.
A primeros de 1937, las fuerzas nacionalistas llegaron hasta Villanueva del Duque, por lo que tuvimos que evacuar el partido. Las autoridades del municipio habían evacuado todos los víveres de los que disponíamos, llevándolos a Almadén y a Alamillo. Mi familia se habían instalado en un cortijo llamado Majada del Arenal y días después ante la precariedad se marcharon al mencionado pueblo de Alamillo.
Los hombres en su mayoría quedamos en Dos Torres, Así transcurrió durante una semana, con el ambiente triste de vivir en un pueblo sin vecinos. Hubo de tomar medidas para abastecer a todas las familias evacuadas, a mí junto a Nemesio Torrico nos enviaron a Alamillo para organizar el abastecimiento de 30 familias que se habían refugiado allí. Durante un mes nos dedicamos a esto y conseguimos darles de comer.
Los “Nacionalistas” no pudieron avanzar hacía la minas de Almadén, que era su objetivo, así que retrocedieron hasta las montañas de Cámaras Altas, antes esto Nosotros volvimos al pueblo y se restableció “la normalidad”.
Hacia el mes de septiembre llegó al pueblo un Batallón de Ingenieros, su Comandante venía frecuentemente al Ayuntamiento, y a mí como poco tiempo antes me habían nombrado mecanógrafo oficial de él, pues entable cierta relación con Él, le comenté mi situación (mi movilización estaba cercana) y El me dijo que no había problema para irme con su grupo, pero que al día siguiente me presentara para hacerme el reconocimiento médico. Aquella noche recibieron orden inesperada de marchar, así que ya decidí no pedir ni un favor más y que mi destino llegará solo.
Cierto día comiendo en mi casa, mi hermana Fuensanta me comentó la situación de un primo nuestro, antiguo municipal, que andaba escondido en su casa, ante la cual le ordené que fuera y le dijera que esperara hasta que Yo indagara como estaba la situación. Tras eso fui a hablar con un sargento militar que estaba instalado en el pueblo, el cual me comento que tenía orden de traslado de los prisioneros pero que nunca, en ningún caso de matarlos.
Al día siguiente mi primo fue trasladado al Ayuntamiento para posteriormente ser llevado a Pozoblanco, vi como entraba y como el sargento ordenaba al centinela que no saliera nadie sin su consentimiento. Cuando salí del trabajo, me acerqué a verlo y estaba muy asustado y traté de tranquilizarlo diciéndole que con ese sargento estaría a salvo.
- Al fondo; el Ayuntamiento. A la derecha de la imagen, los citados soportales.
Al salir de ver a mi primo, me topé con el sargento, el cual me acompañó a casa a tomar algo de comer para posteriormente volver a la plaza, para esperar el camión que trasladaría a los presos. Estuvimos allí hasta las 0:30 de la noche, como el camión no llegaba, el sargento me dijo que me fuera tranquilo a casa, que el se quedaría a esperar.
Según supe después, sobre las 2 de la mañana, el sargento telefoneó a Pozoblanco y le comentaron que el jefe no estaba y que el camión no llegaría, marchándose a dormir sin sospechar lo que después ocurriría.
Apenas se fue el sargento a descansar, un grupo de desaprensivos que lo vigilaba, sintiéndose ya libres, de acuerdo con el centinela, fueron a por mi primo y le “dieron paseo”.
Por la mañana cuando llegué al Ayuntamiento, me tropecé con mi prima Teresa que había ido a llevarle café a su hermano, ella ya sabía lo que había ocurrido, lloraba a lagrima viva. Yo corrí en busca del sargento, el cual al enterarse de lo sucedido, vio ultrajado su orgullo militar y nos dispusimos a ir al Ayuntamiento. Cuando llegamos reunió al comité de Guerra, la bronca que le echó fue tremenda. A mi particularmente la muerte de mi primo me partió el alma.
Uno de los días posteriores, mi padre vino a verme para decirme que mi hermano Jesús se había ido, junto a otros chicos del pueblo al frente, al Batallón de Pozoblanco dirigido como anteriormente dije, con Antonio Bejarano. El pobre estaba desesperado porque era incapaz de trabajar y lo habíamos dejado solo. ¿Qué solución tomar? Por casualidad, ese mismo día me encontré con Bejarano, y le dije que lo más pronto posible nos lo enviara, vista la incapacidad de mi padre para poder llevar el trabajo.
Por aquel tiempo, vino a verme mi antiguo maestro, Don Isidoro Moreno, el buen hombre, nada más estar ante mí, se echó a llorar, diciéndome literalmente… ¿Qué vais a hacer Conmigo? Vengo del ayuntamiento de pedir un aval para obtener mi pensión y me lo niegan, lo tranquilicé como pude, enviándolo a casa. Enseguida me fui a ver al Secretario de Juventudes Socialistas Unificadas, le expuse el caso y le hicimos enseguida un aval, puesto que Don Isidoro sino era de Izquierdas, tampoco había hecho nunca nada a favor de los otros, y a su edad no teníamos derecho a dejarlo morir de hambre.
En Pozoblanco un Tribunal Militar había comenzado a juzgar a los presos que allí había. Dos muchachos del pueblo me habían nombrado como testigo de descarga. Uno Genaro “Chiva” y el otro Antonio María, el hijo de nuestro pariente Ramón que de niño conocí en Peñas Blancas.
En mis declaraciones los descargué como pude y dos días después fueron liberados. Cuando en 1967 tuve la ocasión de volver al pueblo, mi hermano Juan me dijo, que a raíz de la victoria de los “Nacionalistas”, Genaro “Chiva” vino un día a mi casa a por mis hermanos y les dio algunas bofetadas. Cuando su madre supo esto, le hizo ir a mi casa para pedirles perdón. Como Yo ya estaba al corriente de esto y tuve la ocasión de encontrarlo en la calle, le hice recordar que fui Yo quien lo saqué de la cárcel y algunas cosas más que hice por su madre. Él respondió que no se acordaba de nada, pero sí reconoció lo que había hecho por su madre. Así que me rogó que lo perdonase.
En otro orden de cosas, el médico del pueblo cuando estalló la revolución, Don José Herrero se presentó en el ayuntamiento para pedir en un aval, aunque no se dirigió a mí, observé que los concejales comunistas se lo negaron. Como guardaba buena amistad con Él no me gustó el hecho, días después sin que nadie se enterara, hice un aval esperando a que cuando volviera por el pueblo, se lo pudiera entregar, pero nunca más lo volví a ver. Supe después que murió, al poco de entrar las fuerzas “nacionalistas” en Pozoblanco.
El día 25 de Agosto, cuando el pueblo fue tomado, lo llevaron al casino junto a Don Ricardo Ponferrada (ambos sanitarios). Alejo Castro y Yo nos instalamos en una mesa por orden del Comité de Guerra, nos trajeron una maquina de escribir y estuvimos trabajando toda la noche. De vez en cuando íbamos a darles un cigarrillo a los detenidos, tranquilizándolos en la medida de lo posible y advirtiéndoles que de ahora en adelante deberían trabajar por y para el pueblo.
Así comenzó y transcurrieron los primeros tiempos de los años más negros en la historia de un pequeño pueblo de este país (Uno de tantos). Años negros y trágicos en los que un simple choque de ideas desembocó en un gran derramamiento de sangre.






13 comentarios
Tremenda historia, muy interesante!
Yo no tengo ni idea de los que pasó en mi pueblo en esos tiempos, no estaría mal averiguarlo!
BESITOS!!!
18 jul 2008 | 01:39 AM
Oli...
Pues imagino que drama muy parecidos a los de este relato... Todo fue igual desgraciadamente...
¡Besitos!
18 jul 2008 | 01:41 AM
Eso de saber la historia de un pueblo, está muy bien, yo no me sé la mía, deberia investigar un poquito......jeje
Ya sabes que contarle a tus hijos cuando sean mayores.jeje
besitos
18 jul 2008 | 09:34 AM
Kili...
¿Mis Hijos? Como decimos por aquí... ¡Ay que dolor!
Al tuyo visto lo visto, ya sabes de que has de hablarle un poquito... jejejeje ¡Se te está haciendo mayor!
¡¡Besitos!!
18 jul 2008 | 11:32 AM
me encanta pasearme por aki y leer estas historias...
m hacen saber un pokito masss
gracias usiaaa
besosss
18 jul 2008 | 03:07 PM
Lyam...
¡¡Me alegra de que te guste entrar en mi blog...!!
¡Besitos!
18 jul 2008 | 05:41 PM
Por desgracia en todos los pueblos hubo tragedias. Yo no sé cómo fue en el de mi padre, Manises, que por otra parte, es el pueblo en el que más he estado desde pequeña, pero me imagino que fue algo parecido.
Muchos besos
18 jul 2008 | 06:17 PM
Selene...
Desgraciadamente en todos los pueblos fue practicamente igual... Persecuciones, muertes... Y rencillas que duraran toda la vida....
¡¡Besitos!!
18 jul 2008 | 06:32 PM
A la vuelta te leo, voy pitando! ya sabes...la gran reunión!
Pero quería dejarte un saludito, buen finde.
Besitos de color azul
18 jul 2008 | 08:59 PM
¡¡Muy Bien!!
Espero que lo pases Genialllllllllllllllllllllllllllllll..... jejejeje
¡Besitos!
18 jul 2008 | 09:18 PM
Hola Usia
Impresionante relato histórico, gracias por compartir con nosotros parte de la historia de ese hermoso país.....
Besitos angelicales.........
18 jul 2008 | 11:59 PM
Estimado Usía:
He llegado hoy a tu blog buscando información sobre la guerra civil en Dos Torres. El "Moreno" de mi segundo apellido es por ser bisnieto del maestro de Dos Torres que se menciona en tu relato, don Isidoro Moreno. Te quería pedir que por favor me cuentes quién es el autor del relato, y si tienes algo más de información sobre esos días de la guerra. Se que mi abuelo Carlos, el hijo de Isidoro, quedó preso tras la entrada de las tropas y milicias republicanas. De hecho, te enviaré unas fotos escaneadas correspondientes a la propia entrada de las tropas en el pueblo ese día. Hasta pronto.
Rafael Porlán
Granada
10 dic 2009 | 02:50 AM
Hace mucho años tuve la oportunidad de visitar esta plaze y tome una cantidad incontables de fotos de los edificios vecinos, me encanta la infomracion por que es sumamente buena y real!D2D2
15 feb 2011 | 10:47 PM
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