"El reinado de Carlos III"
Muerto el rey Fernando VI, ocupó el trono su hermano, Carlos III (1759-1788).
El nuevo monarca conservó los ministros de su antecesor, reunió a las "olvidadas" cortes del reino, en las cuales se proclamó como patrona de España a la Inmaculada Concepción. Asimismo firmó con Francia un pacto por el cual ligaba la suerte de España a la de nuestos vecinos, a pesar de que estos se hallaban en guerra con Inglaterra.
Como consecuencia de este acuerdo, el país se vio envuelto en numerosos enfretamientos con los ingleses, pero los grandes intervalos de paz que estás calamitosas guerras dejaban a la nación, fueron aprovechadas por Carlos III para dictar medidas útiles y beneficiosas, promoviendo el ornato público y la higiene y levantando en Madrid los mejores edificios públicos que hoy día existen.
A este monarca se debe el alumbrado y limpieza de las calles, que antes estaban a oscuras y llenas de inmundicias. Sin embargo, todas sus mejoras fueron repugnadas o abiertamente resistidas, con lo que comentaba el rey:
- "Mis subditos son como los niños, que lloran cuando les asean".
El ministro siciliano Esquilache, que llegó con Carlos III desde Nápoles, intentó prohibir en España el uso de la capa larga y el sombrero chambergo.
Intenciones que provocaron un motín, el denominado "Motín de Esquilache", resultado del cual fue la destitución del político napolitano.
Esquilache fue quien estableció en España el juego de la lotería, esta lotería es la denominada "primitiva" y el primer sorteo se celebró el 10 de Diciembre de 1763.
Carlos III se había casado en 1738 con la joven princesa María Amalia Walburga. Fue esposa a los trece años, a los quince era madre y en los siguientes diecisiete dio a Carlos III trece hijos.
Los nuevos soberanos llegaron a Madrid en diciembre de 1759, instalándose en el Palacio del Buen Retiro. Les sorprendió Madrid desagradablemente con sus calles oscuras, sin pavimentación, sucias, polvorientas y enfangadas de barro cada vez que llovía.
Las noches madrileñas solían ser peligrosas, para los transeuntes que osaban arriesgarse por sus estrechas callejuelas sin luz, en las que se escondían maleantes y tipos pendencieros con sus capas y sombreros anchos en busca de camorra.
El marqués de Esquilache pavimentó las calles y les puso alumbrado, aminorando el riesgo. Prohibió muchas costumbres de groserías urbanas, como la del piropo de crudeza agresiva, el insulto arbitrario y la del grito:
- "¡¡¡Agua Va!!!"
Este grito porvenía del inquilino que desde su balcón advertía al ciudadano de que se disponía a vaciar su orinal.
Esquilache también tampoco permitió llevar espadas ni armas cortas de fuego.
Carlos III se trajo de Italia al arquitecto Sabatini que embelleció Madrid con hermosos palacios como el edificio de correos o el Palacio de Oriente entre otros muchos.
Por aquella época los Estados Unidos de Norteamérica acababan de nacer, tras ser informado, el monarca realizó un comentario que tuvo un caracter profético del porvenir:
- "Esta república federal que nace, no es más que un pigmeo, pero un día será un coloso del continente. La libertad de conciencias, las facilidades que se dan para adquirir tierras, las ventajas del nuevo gobierno, atraerán aquí artesanos y granjeros de todo el mundo. Dentro de algunos años, podremos comprobar, a pesar nuestro, la existencia del coloso norteamericano".
La reina María Amalia disfrutó poco de Madrid, falleció solo 10 meses después de llegar. El rey no se casó de nuevo, vivió viudo durante veintiocho años. Falleció en Diciembre de 1788.
¡¡Saludos!!






4 comentarios
Me gusta la historia y leer cosas casi ya olvidadas es de agradecer.
Buenas noches y un abrazo:-)
16 oct 2008 | 10:59 PM
Giverny...
¡¡Me alegro que te haya gustado, pero no agradezcas nada jejeje!!
¡¡Besitos!!
17 oct 2008 | 12:21 AM
Yo no soy mucho de historia...jeje
besitos guapo
17 oct 2008 | 08:51 AM
Kili...
Eso no es un problema ni nada, cuando aparezcan cosas así, por aquí... Con saludarme basta... Pero entra, que esto sín Tí no tiene sentido jejeje
¡¡Besitos!!
17 oct 2008 | 09:16 AM
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