No vayas a llorar junto a mi tumba.
No estoy allí. No duermo.
Soy fulgor diamantino entre la nieve.
Soy el agua que corre cuando llueve.
Los mil vientos de otoño y, en verano,
rayo de sol sobre maduro grano.
En el silencio de las alboradas
Soy el rumor de alas que alzan vuelo.
Y, por la noche, el cielo
con todas sus estrellas desveladas.
No vallas a llorar junto a mi tumba
No estoy allí. No duermo...

Recuérdame después de haberme ido
cuando, bajo la tierra silenciosa
no me alcance tu mano temblorosa
ni pueda desandar lo recorrido.

Recuérdame sin más cuando perdido
el sueño que soñaste, cual la rosa,
se deshoje, pues ya ninguna cosa,
promesa o ruego, llegará a mi oído.

PD.: Va para alguien muy especial que ha perdido a un ser muy querido, quizá es la única forma que tengo, ante la imposibilidad de estar más cerca, en estos momentos, o que no "me sale" otra forma de demostrarle que estoy cerca en momentos tan duros.

Sea como sea, el mejor homenaje es mantenerla viva en el recuerdo, y de eso estoy seguro que lo harás.