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La Coctelera

"A La Orilla Del Milano"

"Ángel de amor, en esta apartada orilla, más pura la luna brilla y se respira mejor"

"El Bombardeo del Mercado Central de Alicante"

El 25 de mayo de 1938, a las 11:15 horas de la mañana, una cuadrilla de aviones italianos "Savoias" (entre 7 y 9) procedentes de Baleares donde tenían la base, bombardearon Alicante, aunque aquello no fue una operación "normal"

Las alarmas y el bombardeo sucedieron en el mismo instante, no dando tiempo a los ciudadanos a penetrar en los refugios que existían por toda la ciudad. Un militar "amigo del pueblo" y después Gobernador Civil, llamado Paternina, ordenó a los aviones que no entraran por el mar, sino desde el interior de las montañas. De esta forma estaban completamente alejados de las escuchas antiaéreas del Postiguet y del Puerto, orientadas hacia el Mediterráneo. Cuando las sirenas sonaron, ya era demasiado tarde, los aviones estaban en el centro de Alicante, sobre el Mercado Central.

Aquellos 300 muertos (niños y mujeres) nunca imaginaron que la llegada de sardina fresca a los puestos del mercado iba a ser tan dramática. Centenares de personas habían acudido para intentar comprar ese pescado, para dar de comer a sus hambrientas familias, tras meses de asedio, pero allí estaría su tumba.

La gente inmediatamente tomó la decisión de alejarse lo máximo posible de la zona centro, aunque esta medida era insuficiente: los aviones "Savoia" sobrevolaban la capital y atacaban con sus bombas todos los rincones de la ciudad. Esforzados anónimos, en un acto de valor, fueron los encargados de recoger los cadáveres descuartizados y los heridos en un esfuerzo por ayudar al prójimo. A la mayor parte de alicantinos sorprendió el ataque en sus casas y, cuando cesaron las alarmas del Mercado Central, toda la gente que vivía en sus alrededores se lanzó a la calle para socorrer a las víctimas.

La mayor zona del impacto fue el Mercado de las Verduras (calle Velázquez). La escena dejaba paralizada a mucha gente, ya que los gritos de los ciudadanos que habían ido a socorrer a las victimas, se mezclaban con los alaridos de los heridos y moribundos. Los cadáveres destrozados se dispersaban entre charcos de sangre por varias calles adyacentes. Para evacuar a los heridos se echó mano de los carros de caballo que se habían utilizado para traer aquellas sardinas al Mercado. En aquellos años, sólo había 1 ambulancia en toda la ciudad, perteneciente al Cuerpo de Bomberos.

Lease a continuación, la respuesta inmediata del general Francisco Franco a un corresponsal del "Diario Times"El bombardeo de las poblaciones civiles por nuestros aviones (lo afirmo rotundamente) no existe. Se bombardean tan sólo objetivos de caracter militar. Es cierto que se producen bajas entre la población civil. Y son muy de lamentar. Pero el Gobierno rojo, lejos de evitarlas, las situa cerca de los objetivos militares. Después de todo, el ejército rojo necesita y desea esas víctimas para su propaganda"

P.D.: Sirva esto como recuerdo, en el 72 aniversario.

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