“Alea jacta est para el Córdoba Club del Fútbol”
Desde hoy 22 de Diciembre de 2010 se habla italiano a la orilla del Guadalquivir. El Grupo PRASA ya no es el máximo accionista del Córdoba, ahora la empresa Augusta BC se ha hecho con la mayoría de las acciones, y lo que es lo mismo Antonino Pulvirenti es el nuevo hombre fuerte de la entidad califal.

Hoy, puede ser un día escrito en letras de oro o en letras negras en la historia de equipo blanquiverde, la respuesta la dará el tiempo. Sí se cumple el objetivo de subir a Primera pues serán en oro, sí por el contrario los “mesías” italianos dan la espantada pues será un episodio negro en la historia de un club y de una ciudad. Muchos pedían que ocurriera esto, que con una inyección de capital aunque sea foráneo, el equipo cordobesista pudiese aspirar a más, eso que muchos tanto anhelaban parece que se va a producir y que ese empujón en forma de fichajes y de aspiraciones más altas ya están aquí.
Lo que si está claro es que hoy es la primera vez que el Córdoba Club de Fútbol ya no está en manos cordobesas, que solo poco más del 1% de las acciones pertenecen a los propios aficionados, el mayor patrimonio de este club. Ahora se pueden hacer mil cábalas sobre el resto de las ofertas que pudo haber por la compra, el dinero que puede o no haber percibido PRASA, la deuda real del club pero… La verdadera realidad es que unos italianos han desembarcado en Córdoba desde Sicilia y que por el bien de todos esperemos que hagan un Córdoba grande como deseamos.
Tengo 29 años y mis primeros recuerdos del Córdoba son de un equipo en 2ªB en el puesto 16º, luchando en campos como Isla Cristina o Jerez de los Caballeros. Noches dulces como la de Cartagena, o tardes amargas como contra el Deportivo B en El Arcángel. Personalmente el futuro me despierta muchas dudas que espero que se vayan disipando con el paso del tiempo, un tiempo que pondrá a cada cual en su lugar. Lo que sí creo firmemente es que todos los que han pasado por la poltrona del club han intentado en mayor o menor medida hacer un Córdoba grande y llevarlo a la tierra prometida de la Primera División.

- En la imagen, formación del Córdoba en el Santiago Bernabeu.
Por aquí han pasado grandes jugadores que por unas cosas y otras no lograron triunfar, el fútbol es muy caprichoso y muy complicado, futbolistas que venían de triunfar de otros clubes fracasaron estrepitosamente en el Córdoba, presidentes como Rafael Gómez que a pesar de sus formas trajo jugadores a priori importantes que luego no fueron tales pero que todos queríamos en nuestro Córdoba, otros como Manuel Oviedo que ascendió con “cuatro perras” como se suele decir o una persona como José Romero Alamillo que nunca ostentó el cargo de presidente pero que lo dio todo por este club.
Hoy comienza otra época, la deseada por muchos. Hoy el Córdoba, el equipo de todos esos blanquiverdes de corazón que nunca lo dejaron solo allá por donde iba, el sentimiento de toda una ciudad, de una provincia está en otras manos, otra forma de gestión, otras miras otro camino que debería terminar en la “Liga de las Estrellas”.

Esperemos que los cordobesistas de corazón, de pasión, nunca nos arrepintamos de lo que hoy ha sucedido, que este barco que arribó hoy en el Guadalquivir no se hunda nunca, y que noches y tardes como la de Cartagena, Huesca o Mallorca cuando pasamos aquella eliminatoria de Copa se vuelvan a repetir en un tiempo no muy lejano.
La suerte está echada, una suerte teñida de blanquiverde.






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