Publicidad:
Terra
La Coctelera

"A La Orilla Del Milano"

"Ángel de amor, en esta apartada orilla, más pura la luna brilla y se respira mejor"

"Blas Infante: 75 aniversario de su asesinato"

La madrugada del 11 al 12 de agosto de 1936, justo hace 75 años, a Andalucía le arrancaron parte de su corazón. Aquel día era asesinado Blas Infante, la bandera blanca y verde yació manchada de sangre. No era un político al uso de los que conocemos hoy en día. Era muchísimo más que eso, era un soñador, un pensador, un intelectual, alguien al que las altas esferas no podrían controlar y persuadir con facilidad.

Para sus verdugos era un hombre extraño, pero un hombre que consagró su vida al servicio de los demás, principalmente a los más desfavorecidos, en la realidad de aquellos años, los campesinos sin tierra, los jornaleros de aquella Andalucía que tanto amaba.

Aquella noche del 11 de agosto de 1936, del sevillano Cine Jáuregui donde tras el golpe de estado del 18 de julio, eran encerrados los partidarios del gobierno legítimo de la República, partió un camión cargado de detenidos, custodiado por miembros de la Falange Española. Ese camión se dirigía hacia Carmona, cada cierto tiempo uno de los ocupantes era bajado y posteriormente se escuchaban disparos. Aquel cortejo fúnebre encontró su fin en el kilómetro 4 de aquella carretera, junto al Cortijo "La gota de leche", allí en aquella cuneta bajaron a un hombre de gran espíritu cuyo único delito había sido concebir una Andalucía mejor, luchar porque miles de andaluces y andaluzas despertaran y lucharan por el progreso de esta bendita tierra. En aquel lugar varios disparos retumbaron en aquella madrugá y se oyó un grito de un hombre que sangraba a borbotones y que encontró la muerte, aquel grito de Blas Infante Perez de Vargas aun perdura "¡Viva Andalucía Libre!".

Su condena muerte era dictada sorprendentemente cuatro año después de aquel vil asesinato, en ella se hacia hincapié en que Don Blas Infante Perez había formado parte de una candidatura política de tendencia revolucionaria y que hasta 1936 se significó como propagandista para la constitución de un partido andalucista o regionalista andaluz. Aquella farsa era firmada por el presidente del tribunal Francisco Aliño Ilzarte.

Años después, el historiador Juan Antonio Lacomba Avellán escribiría sobre Blas Infante"Se mata a un hombre, pero no se puede matar una idea, Y Blas Infante fue la voz que encarnó una idea de Andalucía y la plasmó en un programa. Y este programa no fue nunca un instrumento de partido o de gobierno. Fue mucho más: una ética de la convivencia, un proyecto de redención y una esperanza de justicia para el pueblo andaluz. (...) Por ello, cuando la descarga final ahogó su grito de ¡Viva Andalucía Libre!, él esperaba que por cada gota de sangre derramada nacerían nuevas fuerzas para la libertad y la autonomía del pueblo andaluz".

Escribe un comentario