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La Coctelera

"A La Orilla Del Milano"

"Ángel de amor, en esta apartada orilla, más pura la luna brilla y se respira mejor"

"La Batalla de Lepanto"

Justo hoy, 440 años atrás sucedió la renombrada Batalla de Lepanto. Aquel día dos mundos se citaron frente a frente, dos civilizaciones potentes se enfrentaron. Por un lado el Imperio Otomano presto y dispuesto a conquistar los pueblos del Mediterráneo y por otro la Santa Alianza, formada por los Reinos Cristianos con la intención clara de defenderse del avance turco.

Días anteriores a aquel 7 de octubre de 1571, el puerto de Barcelona, las 50 galeras que enviaría Felipe II para esa expedición iban llenándose, los primeros en entrar a aquellos que más que un barco parecía una cárcel, eran los remeros aquellos que con su fuerza bruta moverían aquellas naves, tripulantes que fueron reclutados en las calles o el lugares de mala muerte ciñéndose a la "leva forzosa" que les obligaba a servir a la armada. Gitanos y miembros de etnias consideradas inferiores fueron de los primeros también en embarcar.  A presos, esclavos e hijos de esclavos que habían sido comprados en plazas y mercados no les quedó tampoco más opción que embarcar en aquellas galeras.

Al entrar en el puerto aquellos hombres eran desnudados y examinados por sí sufrían algún tipo de enfermedad que pudiera contagiar al resto. Les daban dos camisas y dos pantalones, un gorro y algo de ropa de abrigo. Les cortaban el pelo y la barba y posteriormente se les conducía a un banco a babor o estribor donde día y noche debían de remar y remar, hasta desfallecer exhaustos o morir. Cada día les daban algo de comer y dos litros de agua. Lo justo, ni una caloría más. Pero eso sí, se les prometía la liberación si vencían.

A veces se colaban algunos voluntarios que sí recibían algún jornal. Aquellas galeras se pueden considerar los primeros campos de concentración de la historia. Hombres conducidos a los que se suponía una de las batallas más sangrientas de la historia. Unos 90.000 personas entre soldados, gente de mar y remeros sumaba aquella Santa Alianza compuesta por España, Venecia, Génova, Saboya, Malta y El Vaticano.

Aquella Alianza reunida en Messina tenía como principal objetivo, la destrucción de la flota comandada por Ali Bajá. Se decidió ir directamente en busca de la armada otomana. Aquel día de octubre de 1571 los cristianos avistaron a los turcos en aguas del Golfo de Lepanto (actual Golfo de Corinto) en Grecia. La fuerza de la Liga Santa era descomunal 207 galeras, 6 galeazas y 20 navíos armados, además de algunos bergantines y fragatas, totalizando 1.215 piezas de artillería. La fuerza otomana era superior en barcos pero algo menos en hombres.

La batalla comenzó con el choque frontal de ambas flotas dispuestas en línea y con el intento turco de envolver el ala derecha cristiana. En ese momento el ala derecha cristiana y la izquierda turca mantuvieron un combate particular, alejados del resto, en el que la peor parte se la llevaron los miembros de la Santa Alianza. Aun así, el asalto frontal turco fracasó y la ayuda de los barcos auxiliares cristianos ayudo a la gran victoria cristiana al mando de Don Juan de Austria, en una de las batallas más famosas de la historia por muchas razones como su crueldad o el hecho de que jamás se habían enfrentados dos ejércitos de tal magnitud en un lugar tan pequeño en extensión.

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